¿Qué es el duelo?

El duelo es la experiencia que se vive ante una pérdida que desconcierta y desbalancea en más de un sentido, la vida de una persona. Se puede experimentar la pérdida de la salud, el estatus social o económico, la juventud, la vitalidad, la autonomía, los sueños y anhelos se ven truncados etc.

También se define como el estado de pensamientos, sentimientos y actividades que se producen como consecuencia de la pérdida de una persona o cosa amada, asociándose a síntomas físicos y emocionales.

Es un proceso activo, que permite a la persona adaptarse nuevamente a la vida donde ya o está aquello que ha perdido.

Una de las partes más complicadas de superar durante el duelo, más que la pérdida del otro en sí, es lo que la persona pierde, aquello que el fallecido le trasmitía o reflejaba y que formaba parte de la persona, la autora lo denomina como espejo roto.

Otro factor primordial es el vínculo que la persona tiene con el fallecido, así como la edad del fallecido y del doliente y la causa de muerte.

No existen etapas para vivir un duelo, cada persona lo enfrenta de manera distinta de acuerdo a sus propias capacidades y características, es una situación completamente natural, sin embargo, es complejo sobrellevar el dolor que la pérdida provoca y es por esta situación que las personas evitan generar una cultura respecto al duelo. El temor respecto a la muerte se puede resumir en:

  • Instinto de supervivencia
  • Miedo a lo desconocido
  • Miedo a dejar de ser
  • Miedo a dejar de sufrir

Al conocer la noticia de la pérdida, la persona entra en un momento de quiebre, seguido por reacciones, emociones y acciones que varían en su forma de expresión, después de ello la persona deberá adaptarse a los cambios que genera la ausencia del ser querido.

Como redireccionar la vida después de la muerte de un ser querido

Este paso se considera como el más complicado en el duelo, ya que aquí se pretende que el doliente continúe su vida con un recuerdo sano de la persona fallecida. Se habla de aceptar la muerte afectivamente, reconociendo que la persona murió y no volverá, comprender que la vida cambió en todas las esferas y el reto de reponerse de esa pérdida tomando nuevos caminos.

Cuando se logra aceptar que el ser querido a muerto, se comienza la reconstrucción de la vida del doliente, en la cual puede lograr crecimiento y trascendencia.

Ya en este paso el doliente se adaptará a su nueva realidad, teniendo altibajos que le ayudarán a comprender sus fortalezas y debilidades.

REFERENCIA

Tarditi, G. (2014)  El Duelo. Fontamara.

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