Dependencias Psicológicas

“La drogodependencia habitualmente se refiere a las sustancias químicas, pero se cuenta actualmente con suficiente experiencia clínica como para poder hablar de adicciones psicológicas. No es exagerado señalar que ciertas conductas, como el juego patológico, la dependencia del ordenador, la hipersexualidad (normal y parafílica), la adicción a la comida (sobreingesta compulsiva), el ejercicio físico excesivo, la dependencia de las compras, el trabajo absorbente, etc., pueden considerarse psicopatológicamente como adicciones.

Todas las conductas potencialmente adictivas comienzan a ser controladas por el aspecto placentero de la conducta en sí misma, pero terminan siéndolo por el alivio del malestar. En estos casos, el sujeto muestra una fuerte dependencia psicológica hacia las mismas, actúa con ansia y de forma impulsiva y pierde interés por cualquier otro tipo de actividades gratificantes anteriores, sin ser capaz de controlarse a pesar de las consecuencias negativas experimentadas.

La secuencia evolutiva habitual de las adicciones psicológicas es la siguiente

  1. a) La conducta es placentera y recompensante para la persona.
  2. b) Hay un aumento de los pensamientos referidos a dicha conducta en los momentos en que la persona no está implicada en ella.
  3. c) La conducta tiende a hacerse cada vez más frecuente. El sujeto pierde interés por otro tipo de actividades anteriormente gratificantes.
  4. d) El sujeto tiende a quitar importancia al interés o al deslumbramiento suscitados en él por la conducta (mecanismo psicológico de la negación).
  5. e) Se experimenta un deseo intenso –sentido periódicamente– de llevar a cabo la conducta y se tienen expectativas muy altas acerca del alivio del malestar que se va a sentir tras la ejecución de la conducta.
  6. f) La conducta se mantiene a pesar de las consecuencias negativas crecientes. Hay una justificación personal y un intento de convencimiento a los demás por medio de una distorsión acentuada de la realidad.
  7. g) A medida que los efectos adversos de la conducta aumentan, el adicto comienza a tomar conciencia de la realidad y realiza intentos –habitualmente fallidos– de controlar la conducta por sí mismo.
  8. h) Lo que mantiene ahora la conducta no es ya el efecto placentero, sino el alivio del malestar. Este alivio es cada vez de menor intensidad y de más corta duración.
  9. i) El sujeto muestra una capacidad de aguante cada vez menor ante las emociones negativas y las frustraciones cotidianas. Las estrategias de afrontamiento se empobrecen debido a la falta de uso. De este modo, el comportamiento adictivo se convierte en la única vía para hacer frente al estrés.
  10. j) La conducta adictiva se agrava. Una crisis externa –la ruptura de la pareja, una estafa, la pérdida de empleo, etc.– lleva al paciente o a la familia a solicitar tratamiento. Como consecuencia de todo ello, los comportamientos adictivos se vuelven automáticos, emocionalmente activados, con poco control intelectual sobre el acierto o error de la decisión. El adicto sopesa los beneficios de la gratificación inmediata, pero no repara en las posibles consecuencias negativas a largo plazo”.

 

 

Echeburúa, E.. (1999). Adicciones… Sin Drogas?. España: Desclée de Brouwer, S. A..

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