¿Cómo NO obtener la cooperación de mi hijo?

Una de las luchas constantes de la vida cotidiana es el procurar que los hijos se comporten de manera aceptable, tanto con nosotros como ante la sociedad. Parte esencial de este problema es que los adultos tenemos necesidades diferentes a las de los niños. Para un adulto es importante la limpieza, el orden, la rutina; pero para un niño esto no es de interés.

A continuación veremos cuáles son los métodos más comunes que usamos los adultos para hacer que los niños cooperen, pero que NO son adecuados, ni eficaces.

  1. Culpar y acusar

Ejemplos: “¿Cuántas veces tengo que decirte que limpies tu cuarto?”, “¿por qué siempre tienes que hacer lo mismo?”

  1. Uso de calificativos

Ejemplos: “eres un flojo”, “¡qué irresponsable eres!”

  1. Amenazas

Ejemplos: “¡Si no te vistes para cuando yo termine, me voy sin ti!”, “¡atrévete a jugar de nuevo adentro y verás cómo te va!”

  1. Discursos y sermones:

Ejemplo: “¿Crees que lo que acabas de hacer fue correcto? Veo que no te das cuenta de lo importantes que son los buenos modales. Entiende que si esperas que la gente sea amable contigo, tienes que ser amable con ellos. No te gustaría que te hicieran eso, ¿verdad? Entonces, tampoco lo hagas, porque si lo haces…”

  1. Advertencias que son profecías

Ejemplos: “si no te pones el suéter te vas a enfermar”, “te vas a caer”.

  1. Comentarios de mártir

Ejemplos: “espera a que tengas hijos, entonces sabrás lo que es aguantar”, “todas estas canas son por ustedes”.

  1. Comparaciones

Ejemplos: “aprende de Lisa, ella se porta bien”, “mira a tu hermano, ¿por qué no eres como él?”

  1. Sarcasmo

Ejemplos: “dejaste el libro y mañana tienes examen, ¡qué listo eres!”, “espero que tu profesor lea chino porque yo no le entiendo a tu tarea”.

Habría que reflexionar cómo nos sentiríamos los adultos si usaran estas frases con nosotros.

Estas frases no funcionan para lograr el objetivo que tenemos y mucho menos hacen sentir bien a nuestros hijos. Por eso, en Terapia Psicológica Vida y Bienestar, te enseñamos cuáles son los métodos más adecuados y eficaces para lograr que tu pequeño coopere. Esto no debe ser un proceso que lo sufras ni tú ni tu hijo, sólo hay que aprender las técnicas más apropiadas.

 

Bibliografía:

Faber, A. & Mazlish, E. (2015). Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen. México: Editorial Planeta Mexicana, S.A. de C.V.

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