Apego y Desapego

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Si consideras que algún deseo, sueño o meta es imprescindible, necesario, imperioso y/o determinante para tu existencia psicológica o emocional, es muy probable que te apegues a él con toda la fuerza posible. Por ejemplo: si estás atado al reconocimiento de los demás, actuarás para agradarles, te identificarás con la aprobación y pensarás: «Yo soy lo que digan de mí» o «Yo valgo por lo que me quieren los demás». Esta dependencia te llevará a que te aferres al qué dirán y tratarás de mantenerla a cualquier precio, aunque tengas que humillarte y negociar con tus principios. Que te guste estar con los demás es comprensible; vivir para agradarles es irracional y nocivo. El apego «corrompe», porque te arrolla y te lleva a actuar en contra de tus códigos con tal de no perder la fuente de dependencia.

¿Qué es el apego?

El apego es una vinculación mental y emocional (generalmente obsesiva) a objetos, personas, actividades, ideas o sentimientos, originada en la creencia irracional de que ese vínculo proveerá, de manera única y permanente, placer, seguridad o autorrealización. Léase bien: «permanente» (indestructible, eterno, inmodificable, arraigado). En consecuencia, la persona apegada estará convencida de que sin esa relación estrecha (adherente o dependiente) le será imposible ser feliz, alcanzar sus metas vitales o tener una vida normal y satisfactoria. El pensamiento básico que agobia a los dependientes es el siguiente: «Sin mi fuente de apego no soy nada o muy poco» o «Sin mi fuente de apego no podré sobrevivir ni realizarme como persona». Es imposible vivir con semejante lastre. Entonces: lo que define el apego no es tanto el deseo sino la incapacidad de renunciar a él en el momento oportuno, y podríamos decir que tal renuncia debe llevarse a cabo si el vínculo resulta dañino para la salud mental y/o el bienestar personal, del mundo y de la gente que nos rodea.

¿A qué te puedes apegar?

Prácticamente a cualquier hecho o evento de la vida. Sólo para citar algunas posibilidades: podrías apegarte al juego, a las personas (padres, hijos, pareja, amigos), al sexo, a la reputación, a la fama, a la aprobación, a las compras y la moda, a las posesiones materiales, a la comida, a las ideas y los pensamientos, al trabajo, a la riqueza, al poder, al control, a la virtud, a la espiritualidad, al teléfono móvil, a internet, al sufrimiento, a la comodidad, a la felicidad, al ejercicio físico, a la belleza, al amor, al éxito, a «no perder el tiempo», al pasado, a la tradición, a la autoridad y a infinidad de otras cosas y situaciones. La dependencia psicológica no discrimina ni parece tener límite. En una sociedad cada vez más consumista, muchos de los apegos son socialmente aceptados y se amparan en distintos tipos de intereses.

¿Desear es apegarse?

El deseo no es apego. Desear, anhelar, interesarse por algo o alguien es normal, siempre y cuando no caigas en la obsesión y estés preparado para la pérdida. Deseo y apego, seductor y seducido: ése es el juego que debes evitar.

EL DESAPEGO

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¿Qué entendemos por desapego?

Algunas personas piensan que estar «desapegado» es no desear ni necesitar nada, anular las metas personales y no tener aficiones de ningún tipo. Nada más erróneo: estar desapegado no es estar medio muerto. No estar apegado no significa que queramos menos a una persona, sino que no estamos ansiosos por la relación. Ésa es la clave: ausencia de ansiedad, no importa con qué o con quién sea el vínculo. El desapego se fundamenta en una «filosofía del desprendimiento», que no es otra cosa que un intento por ser psicológicamente más libres.

Si lo tengo, bien, y si no, también. ¡Tan fácil y tan difícil! Separación de lo que nos atrapa irracionalmente o no necesitamos y creemos necesitar. Salir de lo que nos sobra, de lo que no es bueno para nuestra vida; ser uno mismo a cada instante, a cada pulsación. Que nada ni nadie nos robe la esencia y nos quite el sueño.

Los siguientes puntos aclaratorios te ayudarán a comprender mejor qué es el desapego:

¿Qué significa estar desapegado?

En Occidente, la palabra «desapego» suele tener un sentido negativo: indiferencia, desinterés o desamor, cuando en realidad el significado tiene un sentido liberador y positivo: «soltarse o desprenderse de la avidez y/o desistir de lo que nos lastima; emanciparse o liberarse del deseo malsano». Desapegarse es disfrutar las cosas sabiendo que son transitorias y desarrollar un estilo de vida fundamentado en la independencia emocional (no posesión). Implica tener claro que no necesitamos crear una falsa identidad para funcionar plenamente como personas. Lo que define el desapego no es el tipo de conducta, su frecuencia o su topografía, sino la manera en que nos vinculamos con nuestras fuentes de placer, seguridad y realización personal. Si estamos dispuestos a la pérdida, aunque disfrutemos del vínculo y lo cuidemos, estamos desapegados. O dicho de otra forma: si no establecemos vínculos obsesivos y ansiosos seremos emocionalmente independientes.

¿Qué implica ser psicológicamente independiente?

Somos dependientes de un objeto o una persona cuando pensamos: «Si lo pierdo o no puedo obtenerlo, mi vida no tendrá sentido». Y somos personas emancipadas (autónomas) o desapegadas, cuando pensamos: «Si logro lo que deseo, lo disfrutaré mientras lo tenga, pero si lo pierdo o no puedo conseguirlo, no será el fin del mundo ni se acabará la vida, aunque me duela». En el desapego sigo adelante, no me dejo abatir por la pérdida, sencillamente sigo adelante. Ser «independiente» no es ser poco compasivo o estar desligado de los demás. Amar y relacionarse con los otros desde una actitud de desapego/independencia es hacerlo con respeto y libertad. Me interesan las personas, pero no me esclavizo ni destruyo mi valía personal para vincularme con ellas; lo hago desde una posición digna. ¿Qué daré a los demás si no me quiero a mí mismo ni me valoro? ¿Cómo entregar lo que no tengo? No se trata de prescindir de la gente, sino de acercarse a ella sin maltratar ni maltratarse, sin ser servil, sin miedo, sin humillación, sin la carga de la dependencia.

¿La gente desapegada es irresponsable?

Desapego no significa «falta de compromiso» con lo que uno hace o dice. No es lavarse las manos. Podemos ser responsables sin sentir angustia o culpa anticipada.

Riso, W. (2013). Desapegarse sin anestesia. Barcelona, España: Editorial Planeta, S.A.

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