Las Autolesiones en la Adolescencia

cutting

En primer lugar se debe tener claro que los jóvenes que se autolesionan suelen tener serios problemas emocionales y por ningún motivo se debe suponer que es una forma de querer llamar la atención de los padres y amigos. Si se detecta que su hijo o hija se autolesiona se debe solicitar ayuda profesional y especializada.

Las autolesiones, igualmente conocidas como cutting, implican realizar de manera compulsiva cortes con objetos punzocortantes en distintas partes del cuerpo, generalmente brazos, piernas y abdomen.

Las autolesiones son signos claros de dolor emocional y/o una angustia insoportable, así como la incapacidad de encontrar otras maneras de expresar el dolor, la angustia y la tensión. Así, ante la incapacidad de expresar las emociones, se plasma ese dolor en el cuerpo.

El cortarse, en esos casos, tiene que ver con una forma de desahogo y no necesariamente con intentos suicidas, aunque una cosa no excluye la otra. Además de que las autolesiones pueden poner en riesgo la vida de quien las practica.

Si bien se entienden las autolesiones por el acto de “cortarse”, hay otras formas de autolesionarse, como son golpearse, quemarse, morderse, y realizar cualquier conducta autodestructiva.

No se debe perder de vista que las autolesiones están relacionadas con estados emocionales sumamente intensos, donde se llega al punto de pensar que de no poder desahogarse va a explotar. Sus orígenes pueden ser tanto de culpa, angustia, enojo, frustración, impotencia, entre otros, y son seguidos de actos impulsivos, en los cuales no cabe la reflexión.

Suele resultar poco comprensible para los padres, ya que las autolesiones implican una paradoja en la cual, ante la impulsividad y la incapacidad de manejar las emociones, el adolescente pone especial cuidado al momento de realizar cortes en su piel; igualmente resulta paradójico que el autolesionarse físicamente resulta en terminar con el sufrimiento y dolor internos. Los jóvenes suelen expresar que al autolesionarse desahogan y liberan estados emocionales intolerables, sintiendo alivio y bienestar inmediato. Sin embargo, dicho alivio es solo transitorio, pues rápidamente aparece la culpa y la vergüenza, llevándolos a ocultar las lesiones y no hablar de sus problemas.

Lo más importante es saber que esta conducta debe ser evaluada y tratada en terapia psicológica, donde el adolescente pueda comprender el origen de sus emociones, sus conflictos y encuentre nuevas maneras de procesar el dolor emocional, así como el llevar una mejor relación consigo mismo y con los demás.

 

Schreck, A., & Páramo Riestra, M. (2015). Misión imposible: cómo comunicarnos con los adolescentes. Penguin Random House Grupo Editorial México.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s