Ansiedad infantil: factores de riesgo y de protección

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La ansiedad es un padecimiento que los niños comienzan a desarrollar entre los cuatro y seis años de edad (Universia México, 2010); la mayoría de los autores concuerdan en que la ansiedad es una experiencia subjetiva sobre eventos que ocurrirán en el futuro, que involucra un proceso cognitivo, la presencia de pensamientos repetitivos, expectativas negativas y la sensación de que la situación es amenazante (Huberty, 2012).

Se ha encontrado que la ansiedad está presente en niveles más altos (de medio a alto) en los niños mexicanos de los últimos años de la primaria (Gaeta y Martínez-Otero, 2014), por lo que la escuela puede ser un factor importante en la detección e intervención de la ansiedad infantil. Otro factor asociado con la ansiedad infantil es la familia, “la ansiedad en los niños tiene mucho que ver con el clima emocional en la familia” (Solloa, 2014, p.223). En numerosos estudios se ha encontrado que los niños que presentan niveles significativos de ansiedad, perciben a sus familias como poco unidas y a sus padres como rechazantes y controladores. Por lo tanto, la relación padre-hijo es un factor importante para la presencia de ansiedad en los niños; la ausencia, agresividad, violencia o desconexión afectiva por parte del padre hacia su hijo puede ser un factor importante para el surgimiento de la ansiedad (Solloa, 2014).

 

Factores de riesgo:

Los niños a quienes no se les permite ser autónomos en las actividades que son propias para su edad tienden a presentar mayores niveles de ansiedad que los niños a quienes sí se les permite serlo. Posada y Villa (2016) encontraron que si los niños perciben que fracasan en poder ser autónomos son más propensos a padecer un trastorno de ansiedad generalizada. Esto se debe a que la percepción del mundo es muy amenazante cuando se tiene la vivencia de fracaso; es decir, cuando los niños tienen un autoconcepto caracterizado por el fracaso, se sienten incapaces de afrontar las situaciones estresantes porque las perciben demasiado complejas y atemorizantes; entonces, la constante presencia de miedo se deriva en un cuadro ansioso (Posada y Villa, 2016).

Los niños que anteponen las necesidades de los demás en vez de las propias, con la finalidad de ser aprobados, tienden a presentar mayores niveles de ansiedad que los demás niños.

Los niños a quienes no se les ha establecido límites asertivamente, no poseen límites internos que les permitan ser auto-disciplinados, por lo que no respetan los derechos de los demás y se les dificulta cumplir con sus objetivos; esto los vuelve proclives a padecer niveles de ansiedad más altos que los demás niños.

A los niños que anulan sus sentimientos y son tan rígidos que se les dificulta ser espontáneos tienden a presentar mayores niveles de ansiedad que los niños que son capaces de expresar sus emociones y que son más flexibles.

Los niños que piensan que sus necesidades de seguridad y afecto no serán cubiertas tienden a presentar mayores niveles de ansiedad que los niños a quienes esto no les sucede.

Por lo que, entre otras cosas, es importante que los padres:

  • Fomenten la autonomía de sus hijos.
  • Eviten que sus hijos antepongan las necesidades de los otros sobre las propias.
  • Eviten que sus hijos busquen siempre la aprobación de los otros y procuren que estos posean una autoestima positiva.
  • Fomenten que sus hijos sean capaces de identificar y expresar asertivamente sus emociones.
  • Aprendan a establecer límites asertivamente.
  • Promuevan que sus hijos perciban que se les ama incondicionalmente y que se les cuida.

De esta manera se les provee a los niños de factores de protección contra la ansiedad.

Si usted sospecha que su hijo(a) padece ansiedad o están presentando alguna dificultad, no dude en contactarnos, ya que la Sociedad Mexicana de Psicología Vida & Bienestar S.C. está conformada por psicólogos capacitados para atender las demandas de la población infantil (y adulta), en materia de salud mental.

 

Referencias:

Gaeta, L., y Martínez-Otero, V. (agosto, 2014). La ansiedad en alumnos mexicanos de primaria: variables personales, escolares y familiares. Revista Iberoamericana de Educación, 66, 45-58.

Huberty, T. J. (2012). Anxiety and depression in children and adolescents: assessment, intervention, and prevention. EUA: Springer.

Posada, J., y Villa, A. (2016). Esquemas maladaptativos tempranos y trastornos de ansiedad en la primera infancia y la niñez. Revista Katharsis, 21, 45-68.

Solloa, L. M. (2014). Los trastornos psicológicos en el niño: etiología, características, diagnóstico y tratamiento. México: Editorial Trillas.

Universia México. (30 de abril de 2010). Ansiedad, enfermedad infantil. Universia México. Recuperado de http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/2010/04/30/223553/ansiedad-enfermedad-infantil.html

 

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